martes, 14 de junio de 2011

Mal Reflejo

Este cuento va dedicado con todo mi cariño y amistad a Fernando, que fue el que escribió el primer E-Mail pidiéndome un cuento y para Miguel Diaz, quien me sugirió colocar una historia de terror, y ya que he pasado este fin de semana cogiendo inspiración, les traigo esta historia, espero que disfruten de su lectura, así como yo disfruté mucho al escribirla.

Mal Reflejo

- Bueno... ha sido un largo trecho hasta aquí, ¿no crees? - Dijo aquella voz, tan siniestra y extrañamente distorsionada. - Me parece como si todo lo que hemos hecho juntos hasta ahora hubiera ocurrido hace apenas un segundo. - Se da unos segundos para coger aliento, el tipo que está con una expresión más horrorizada que nerviosa permanecía estático sentado en un galón de pintura que servía como una improvisada silla y miraba fijamente a un antiguo espejo de estilo europeo, con incrustaciones de diamantes en el marco, bastante lujoso.

- ¿No recuerdas nada? Debes estar bromeando, no puede ser que seas tan estúpido como para que toda la acción de una semana se te olvide en cosa de segundos. - El tipo al que se le hablaba no se dio por aludido, y siguió permaneciendo inmóvil -. Aunque no me sorprende, tratándose de un weon cobarde como tú que quiere mandar todo al traste.

Un reloj en un pasillo lejano de la casa era el único ruido que se escuchaba; aquél leve tictac ofrecía una tenue calma en el casi vacío lugar. El tipo pasó de respirar agitadamente a tener una respiración un poco más tranquila, y mientras se secaba el frío sudor de su frente, encendió un cigarrillo mientras seguía contemplando el espejo.

- Deja que te refresque la memoria, ya que estás más calmado ahora - Dijo la voz entonces -. Si mal no recuerdo todo comenzó con ella... ¡¡¡Si, fue precisamente ella la que empezó todo este problema!!! Aun me ando preguntando qué mierda fue lo que te llamó la atención de Ana Lisa, si sus rubios cabellos que contrastaban perfectamente con el Sol que alumbraba la ciudad aquella mañana de invierno en la que la conociste, o aquél arreglo floral hecho con rosas negras tan bonitas que le compraste aquél día en que supiste que trabajaba en la florería de la avenida principal o su "completamente ridícula" como tu la llamaste en un principio, obsesión por comprar antigüedades... Ahora que lo pienso, debió haber sido este último factor la piedra de toque para que esta serie de hechos se empezasen a desencadenar.

"Al par de semanas de haberla conocido se dieron cuenta que había química entre ustedes dos, estaban perdidamente enamorados y tu actividad favorita de la semana eran los días que ibas con ella a la tienda a comprar una nueva adquisición para ella. Creo que no recuerdas la ocasión en la que le pediste matrimonio... Pues sí, fue precisamente el día en el que gastaste exactamente $350.000 en aquél espejo que estás mirando, y agradece que no digo lo que gastaste en los anillos y la celebración.

"Se trasladaron entonces a una casa en el barrio alto. Tú, ella y tooooda la grande e infinita colección de chucherías viejas y roídas que Ana Lisa había recogido a lo largo de toda su vida. Eran felices, aunque sólo aparentemente ya que había algo en todo ello que no te gustaba para nada, pero no podías saber qué era; aún así eras feliz con tu mujer y ni siquiera escatimabas en gastos al comprarle otra antigüedad para verla sonreír.

"Hasta que una noche te pusiste a pensar... ¡¡¡Ah, que noche tan memorable!!! En todo aquello que te inquietaba y que ignorabas qué era. Rebuscaste una y otra vez en tu mente sin dar con respuesta alguna y comenzaste a desesperar. Y fue entonces cuando te vi... o mejor dicho, tú me viste a mi (nunca sabremos qué ocurrió primero). Estabas sumido en un completo estado de angustia y falsa congoja que estabas a punto de gritar, pero yo te calmé y te consolé... Desde el espejo que le compraste a tu esposa podía ver cómo poco a poco esa y todas las noches que siguieron a ella cada vez que tratabas de devanarte los sesos preguntándose por qué no te sentías conforme con la actual vida de casado que tenías hallabas unos momentáneos tiempos de calma y paz inigualables. Poco a poco me ibas contando tu vida, tus problemas y cómo iba avanzando la relación con tu esposa, que a todo esto cabe destacar que ya empezaba a tener sus problemas.

"A medida que los días iban pasando entre nosotros iba creciendo una especie de secreta amistad hasta el punto en que llegaste a obsesionarte conmigo, y Ana Lisa no comprendía cómo es que de un día para otro "empezaste a tomarle cariño a ese espejo" y tú sólo la ignorabas, porque yo sólo era como una persona más viviendo en la casa, al contrario de tu esposa que pensaba que yo sólo era un objeto que se vuelve más y más viejo y que espera su momento para ser desechado como todos los demás, pero en fin... Llegó un día en que no supiste que hacer y se te ocurrió pedirme ayuda... No sé cómo ahora se te ocurre pensar que cometiste un error al hacer eso, pero yo en ese momento me sentí algo más que un simple amigo y no quise que rechazaras mis consejos.

"Lo primero que te dije que hicieras fue visitar a tus padres, precisamente en la casa donde naciste, para revisar unas cosas del ático que probablemente te traerían algo de luz para hallar la respuesta que por tanto tiempo andabas buscando. Si, ya sé que hasta ahora sigues preguntándote cómo es que llegué saber todo eso, pero es algo que solo tú sabes, sólo que no has querido reconocerlo, pero bueno, siguiendo con la historia... Cuando llegaste a aquél ático el primer lugar al que se dirigió tu vista fue a un baúl que había pertenecido a tu abuela y que le dejó en herencia a tu padre cuando ella murió en extrañas circunstancias y que te dejó a ti también, luego de que también muriera en circunstancias extrañas. Según una leyenda que corrió en tu familia durante generaciones tu familia descendía de una pareja de cazadores de brujas de la Alta Edad Media Europea y que el primero de aquella familia en llegar a Chile se trajo consigo aquél baúl en donde supuestamente tenía encerrado el cadáver de una muy poderosa bruja, pero eso es otro cuento. La cosa es que cuando abriste el baúl no hallaste cadáver alguno, sino que encontraste algunos papeles y archivos sobre la genealogía de la familia de donde provienes y te diste cuenta de que efectivamente la leyenda era a medias real, ya que la bruja a la que se refería la historia había sido enterrada en Santiago en el 19XX y que los descendientes de la persona que se encargó del entierro (tu abuela) eran conocidos por su avaricia y por estar "poseídos por una especie de maldición conocida como el Mal Reflejo".

"Obviamente amigo mío, lo primero que pensaste después de leer todos esos documentos fue que eran puras pamplinas, estupideces y cuentos de viejas para asustar a los niños antes de meterlos en la cama; pero no se sabe por qué le diste el beneficio de la duda... Luego de que me contaras todo lo que habías descubierto cuando llegaste noté que estabas algo desconcertado, pero al mismo tiempo sentí que la curiosidad te invadía y quisiste saber más sobre ello. Yo solamente me limité a sonreír... todo iba tal cual lo iba planeando y quería que supieras toda la verdad de a poco, aunque no creía que esto iba obsesionarte a tal punto que luego de que te dijera que fueras a averiguar unos cuantos datos sobre el espejo a la tienda de antigüedades quedases totalmente en shock.

"Recuerdo todo lo que pasó allí desde que entraste hasta que te fuiste de allí con los ojos en blancos y casi echando humo por la boca de desesperado que estabas, lo cual fue muy gracioso, al menos para mí. Pero para contarlo lo más brevemente posible, sólo te diré que te enteraste que el espejo había sido hace poco menos de un siglo atrás por una tal Sra. de U... Y entonces reaccionaste de una forma estrepitosa... ¡No fuiste capaz de creer que la misma bruja que maldijo a tu familia siglos atrás fue la dueña de aquél espejo que tanto te obsesionaba! Entonces los nervios comenzaron a traicionarte... Temblores en la garganta, ojos desorbitados, voz irritada, largas sensaciones de angustia y hasta caída violenta del pelo fueron sólo la punta del iceberg del horror que apenas estabas comenzando a crear por ti mismo.  Recuerdo cuánta risa me dio el psiquiatra que te atendió hace unas semanas; él dijo que tenías una especie de "estrés post traumático", mientras que la poco ocurrente de tu esposa lo llamó "Paranoia", ridículo.

"Irónicamente, a pesar de que "el objeto" que hacía tu vida más miserable hacía de las suyas, igual te ibas acercando cada vez más a mí. Sentías que poco a poco me iba apoderando de tus pensamientos, de tu mente, y por qué no decirlo, de tu alma. Esta posición casi simbiótica te fue alejando poco a poco de la gente que te rodeaba; ya casi no salías de casa a relacionarte con tus vecinos, ni siquiera escuchabas a tu anciana madre y lo que es peor... ya ni siquiera soportabas a tu esposa, que consideraba que el hecho de que estuvieras frente a "ese espejo endemoniado" aumentaba tu índice de locura. Eso me gustaba y a la vez me estorbaba. Adorabas estar hablándome sin importar que los demás creyeran que estabas hablando contigo mismo reflejado en el espejo (porque después de todo TÚ Y YO SOMOS EL MISMO), y de a poco empezamos a odiar de manera rotunda, profunda y totalmente a toda aquella persona que no comprendiese nuestra relación, incluso si aquella persona que más odiaba todo esto era Ana Lisa.

"¡Ay, jamás seré capaz de olvidar el placer que me causó el observar desde mi habitual posición aquel acto despiadado de sangre y furia que has cometido sobre la persona a la que alguna vez amaste! Ese día hiciste una pequeña excepción en tu rutina diaria, aunque fue sólo porque yo te dije que salieras un rato a despejarte. Fuiste al bar más cercano. Bebiste una enorme cantidad de Ron combinado con Whisky del fuerte como quien dijese "No hay Dios", y cuando llegaste a casa, en un total estado de borrachera tu esposa te armó una seria reprimenda cuando te vio apenas balbuceando frente al espejo con una botella en la mano. Eso nos llenó de una incontenible furia y apenas dije con toda calma la palabra "¡Mátala!" tu le propinaste un fuerte golpe en la cabeza con la botella y acto seguido, cogiendo un largo y afilado cuchillo, la apuñalaste infinitas veces sin piedad por todo el cuerpo hasta no dejar ni rastro de reconocimiento de ella. Recuerdo que el placer que nos causó verla sufrir de infinito dolor antes de su tan dolorosa muerte fue una sensación incomparable... Si hubieran buscado una definición gráfica de la expresión "Dejar el cuerpo como un colador", los de la PDI no lo habrían pensado dos veces antes de usar tu caso como ejemplo máximo.

"Siguiendo aún mis consejos tuviste que romper parte de los cimientos del sótano para cavar un agujero y allí ocultar el agujereado y ensangrentado cuerpo de tu difunta esposa. Recuerdo cómo reías, lleno de orgullo por un trabajo bien hecho y yo, lleno de júbilo, celebraba alegremente el hecho de que ya nadie se interpondría entre nosotros, jurando solemnemente que todo aquél que siguiese pensando que tú estabas "maldito" moriría, ya fuese en tus manos o en las mías.

"Pero apenas han pasado un par de días de todo aquello y ya tienes un gigantesco y enredado nudo en tu garganta y empiezas a tener estos ridículos remordimientos... Como si lo poco que apenas te queda de "cordura" te hiciese sentir la ausencia de tu esposa, la culpa por haberla asesinado por una orden mía y te suplicase de rodillas que reaccionases y mandases todo esto a la mierda en un intento desesperado por volver a la asquerosa e inconformista realidad en la que siempre has vivido. No sabes la risa y la pena que me das.

"Ahora te pones de pie... ¿Qué piensas hacer? ¡Allá afuera de tu casa todo el mundo te odia! Cree que la maldición afectó tu juicio y ya supongo que están haciendo las gestiones necesarias para internarte o mandarte preso por weon cobarde que eres. ¿Donde vas? Vaya... no me respondes... No has dicho una sola palabra en todo el día, ¡dí algo, hijo de puta! Abandonaste la habitación por tu cuenta, ¿eh? Me parece muy bien, hacía tiempo que no tenías la iniciativa para esto, es una lástima que yo no pueda moverme de este sitio. ¿Ya vuelves tan rápido? ¿Qué llevas ahí, weon, una pistola? ¿Pretendes matarme? Sabes que no puedes, estoy dentro de ti... o sea, antes estaba en el espejo, era tu reflejo... tu Mal Reflejo, pero ahora soy mucho más que eso. Soy más fuerte y hasta tengo un alma, que es la tuya. ¿Para qué preparas el arma y pierdes el tiempo apuntándome? No puedes ganar un juego que ya hace mucho que has perdido, no seas tonto. 

"Un momento... ¿Qué haces? ¿Acaso piensas suicidarte? ¡Por favor, eres muy cobarde incluso para cometer aún más cobardías! ¿Piensas que te vas a deshacer de mí con sólo quitarte la vida? Soy parte de tu alma, weon, me llevarás contigo toda la... ¡Oh mierda!"

                                                       *                          *                         *

(Fragmento de una noticia del diario local, con fecha en el 14 de Octubre de 199X)

A las 16:50 horas de ayer un disparo alertó a los vecinos del barrio alto, el disparo según cuentan los vecinos venía de la casa de un señor identificado con las iniciales A.K.H. de 48 años de edad, un empresario bastante adinerado conocido por sus excentricidades y casado con la Sra. Ana Lisa de O... de 30 años de edad, dueña de una florería ubicada en el centro de la ciudad y una conocida coleccionista de antigüedades.

Según cuentan efectivos de la Policía de Investigaciones el cuerpo se encontró tirado en el centro de una habitación completamente vacía, salvo por un galón de pintura en el suelo, probablemente usado por el difunto como una silla improvisada, y un elegante espejo con un impacto de bala en el centro. Se especula que el Sr. A.K.H. se habría suicidado luego de tener una discusión con su esposa, de la cual se desconoce su paradero.

FIN

__________________________________________________________________________________

http://locosanddeformes.blogspot.com Recuerda que este es el lugar donde podrás leer ésta y más historias que te encantarán. ¡Deja tu comentario que no cuesta nada!

for.the.p4nx0@gmail.com Agradezco mucho a Fernando que fue la persona que envió el primer mail a esta dirección pidiéndome que escribiera un cuento, espero que con esto no te haya decepcionado. Ustedes lectores míos, también pueden pedirme que les escriba lo que ustedes quieran, ya sea un cuento, un poema, una canción o lo que se les ocurra, sólo tienen que enviar un mail a la dirección que acabo de colocar.

Nos vemos en la siguiente entrada, que tengo muchas cosas que contar, y les adelanto que un amigo mío me pidió que le compusiera una canción. Recuerdo haber anotado algo por ahí, si lo encuentro lo traspaso al computador y lo publico en el blog, pero si no lo encuentro, no importa, algo se me va a ocurrir. ¡Hasta la próxima!

2 comentarios: